Espero que me entendais . . .

Querida Yaya,
Aún recuerdo como con la tranquilidad del que sabe que ha jugado hasta el final, que ha sido justo, que ha amado . . . ese día de agosto en la cama del hospital apretaste primero la mano de la tía diciendo: 'Tú tranquila, no te pongas nerviosa algún día u otro esto tenía que llegar' y luego le pediste a mi madre que cuidara siempre de ella y que no la dejase nunca sola.
Desde entonces cada día que iba a verte tus preciosos ojos azules, ya marchitos por el paso del tiempo, me hacían sentir que iba a ser el último . . .
Una vez más superaste la última prueba que Dios te puso y decidiste seguir con nosotros.
Tu pelo grisáceo, tu piel arrugada, tu rostro cansado y tu cuerpo encorvado son la prueba de haberte entregado a una vida llena de sacrificios y de momentos amargos . . . Pero tu fortaleza , energía y vitalidad hicieron posible que el pasado año pudieras soplar las velas de tu 92 cumpleaños y que a tan sólo 10 días de soplar tus 93 y diciendome que no querías chocolate en tu pastel, hayas podido ver pasar ante tus ojos tres generaciones y por ello te has convertido en única y especial.
Lo que más lamento es que ya llego tarde, que mis hijos ya no van a tener la suerte de poder conocerte, pero tranquila, yo me encargaré de recordarles que tuvieron una bisabuela maravillosa.
Cuando me sentaba a tu lado y me explicabas esas historias que tanto me fascinaban, sobre tu niñez, tu juventud, los años de la guerra que viviste en primera persona . . . me resulta increíble y admirable como una mujer que sin ni siquiera haber ido a la escuela haya logrado sacar adelante a toda una familia y el recordar todos los momentos felices que hemos vivido juntas me hacen sentir pequeña, aunque ya hace tiempo que he dejado de serlo . . .
Y es ahora precisamente, ahora que soy una mujer cuando he entendido todos tus consejos, unos consejos que sin duda me van a acompañar toda la vida.
Me va a costar mucho asimilar que te has ido para siempre . . . voy a echar de menos tú discreción, tus palabras, tus silencios, tu olor y como no, tu gran sentido del humor, que dicen que heredé de ti.
Pero no quiero ser egoísta, te esperan el yayo, mi papi y el tío y aunque yo sé que lloraré, lloraré de tristeza por el vacío de tu ausencia, también se que derramaré lágrimas de alegría porque has vivido con lucidez y sin sufrir hasta el último minuto de tus días en el que el 25 de febrero de 2009 y como tú decías señalandote el corazón 'hasta que la máquina funcione' . . . dejó de funcionar.
Le doy GRACIAS a Dios por darte la muerte mas dulce que sin lugar a dudas, MERECIAS y tantas veces decías que querias, dormirte esa noche y no despertar . . . .
No te olvidaré jamás yaya, TE QUIERO!!


- 3.000 kg de nubes para que acompañen a mi yaya hasta el cielo . . .
Y antes de recibir algún comentario anónimo que no entienda este mensaje, simplemente le pido que respete mis pensamientos y sentimientos en estos momentos.
No pretendo frivolizar con este tema, sólo me deshago de otra manera desde este blog que me hace pasar tan buenos ratos y del que gracias a todos los que me visitais os pude conocer, entrar en vuestros blogs y así copiar muchas de las recetas que con tanto cariño preparaba para ella . . . recuerdo la última, las natillas de turrón, y mientras se subia sus gafas me decia 'uix que cosa mas buena! me comia 7 u 8, eh? como se entere tu tía, escondelas!' y en mi cara se dibujaba una sonrisa . . .
A los que ya me conoceis y me entendisteis a la primera, sólo os pido unos días para volver a ser yo y estaré aquí de nuevo.
GRACIAS Y HASTA PRONTO!!




















































